Jueves 15 de Noviembre de 2018

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La Presidente del Tribunal Superior de la CABA recibió el Premio JUSTICIA que concede la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales

La juez Inés M. Weinberg, presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, recibió el Premio JUSTICIA 2018 que otorga la UCES por su trayectoria. La distinción que con anterioridad recibieron, entre otros, Jorge Bacqué, Germán Bidart Campos, Aída Kemelmajer de Carlucci, Elena Highton de Nolasco, Ricardo Lorenzetti, Gustavo Bossert, Atilio Alterini, Carmen Argibay, Daniel Sabsay y Carlos Fayt, lleva 23 ediciones consecutivas.




Inés M. Weinberg recibe el premio de manos del rector de la UCES, Gastón A. O’Donnell






En una intervención titulada “Apuntes sobre una transformación cultural”, la doctora Weinberg tuvo palabras de agradecimiento para “Jorge Bacqué, quien fue un ejemplo de honradez y de principios”, e introdujo el tema del feminismo “como un movimiento inevitable e indispensable en la sociedad actual” y destacó que “procedemos de una cultura patriarcal, cuyos mandatos culturales son muy difíciles de desmontar. Y no importa qué tan alto sea el coeficiente intelectual ni qué tanto esfuerzo pongamos en llevar adelante nuestras carreras, porque es una realidad que en el planeta las mujeres tenemos que hacer más esfuerzos para alcanzar nuestras metas”.

Entre los presentes la escucharon juristas, jueces, fiscales y amigos, entre quienes se encontraron el juez Luis Lozano, del TSJ; el constitucionalista Jorge Vanossi; María del Carmen Battaini, presidenta de Jufejus; Enrique Mansilla, presidente del Supremo Tribunal de Río Negro; la legisladora Lia Rueda; la consejera Adriana Donato; Ricardo Basaldúa, presidente del Tribunal Fiscal de la Nación; Martin Ocampo, ministro de Justicia y Seguridad porteño, y Eduardo Awad, presidente del Colegio Público de Abogados de Buenos Aires. Hubo también integrantes del mundo empresario como Antonio Assefh, presidente de la Asociación Dirigentes de Empresa.

Entre los saludos recibidos se contaron el del juez Horacio Rosatti, miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y del ministro de Justicia, German Garavano. Para la juez Weinberg “en esta cartografía institucional, la justicia ocupa un rol fundamental. Es el último reaseguro de los ciudadanos, el espacio donde el individuo aguarda una reparación equitativa a sus diferendos particulares o contra el Estado. Como integrante de uno de los tres pilares de la República me obligo a ser consciente, en forma permanente, de la enorme responsabilidad que conlleva la labor de administrar justicia”.    


Destacó luego: “En los tribunales internacionales, tras pasar horas escuchando testimonios desgarradores del horror vivido por personas de carne y hueso durante el genocidio en Ruanda o las masacres en los Balcanes, reafirmé mi vocación por la justicia”.

Tras mencionar que a lo largo de su carrera fue testigo de “muchas situaciones de enorme inequidad para miles de mujeres que, ya fuera como víctimas de conflictos bélicos, de crímenes de lesa humanidad o de múltiples formas de discriminación”, eso la condujo a crear una empatía con el feminismo.

Citó a Michelle Obama al subrayar, con palabras de la ex primera dama norteamericana, que “las mujeres están cansadas. Cansadas de ser infravaloradas, de ser ignoradas, de que sus voces no sean escuchadas”.

En lo atinente a la función judicial la juez Weinberg puso de relieve que “fue en los cargos judiciales donde comprendí lo que las mujeres aportamos al ejercicio de administrar justicia, en particular, y al desarrollo de las comunidades, en general. Pero yendo aún más lejos: somos pilares de la reconstrucción en un mundo que cada día se destruye en diversas formas”.

Tras aportar datos interesantes sobre la situación de la mujer en distintos países, algunos de los cuales van a la cabeza de la paridad de género y otros están en retroceso, la doctora Weinberg resaltó que el feminismo reclama hoy “a todas las sociedades una transformación equitativa y, sobre todo, el debate de un nuevo paradigma cultural que incorpore a la mujer como igual”. 

En forma propositiva subrayó que “las mujeres tenemos mucho para aportar al liderazgo y a la gestión, sea esto en el ámbito público o privado. E incluyo a la justicia. Dondequiera lo ejerzamos, estamos inclinadas a la búsqueda de diálogo y de consenso, a tender puentes y alentar el trabajo en equipo”.

 

Finalmente dijo que su aspiración, a estas alturas de su carrera, es ver “realizarse el cambio cultural que el mundo necesita para ser un espacio más equitativo, más solidario y más sensible para todos”.











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